¿Qué significa ser de corazón puro?

“Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios”.

Muchos de nosotros hemos escuchado estas palabras que el Señor Jesús dijo en Mateo 5:8. No obstante, ¿A qué se refería? ¿acaso se refería a que una persona que es de corazón puro verá a Dios físicamente? o ¿tendrá una visión mística de Dios? ¿en qué se relaciona un corazón puro con ver a Dios? y ¿acaso no está Dios inaccesible y por consiguiente es invisible?

¿De qué manera vemos a Dios?

La respuesta está en 2 Corintios 4:

“En los cuales el dios de este siglo cegó las mentes de los incrédulos, para que no les resplandezca la iluminación del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. (versículo 4)

“Porque el mismo Dios que dijo: De las tinieblas resplandecerá la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. (versículo 6)

Los versículos 4 y 6 indican que Cristo es la propia imagen de Dios, y que podemos ver la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. El propio Dios se hizo hombre, nuestro Señor Jesucristo, y ahora en Cristo, podemos ver a Dios.

No obstante, debido a que el Señor ya no está físicamente en la tierra, ¿cómo y dónde podemos verlo? Vayamos nuevamente al versículo 6. Ver la gloria de Dios en la faz de Jesucristo está en nuestros corazones. Hoy podemos ver y conocer a Dios de forma interna y subjetiva en nuestros corazones.

Una vez que nos damos cuenta que ver y conocer a Dios de forma interna está en nuestros corazones, es que comenzamos a darnos cuenta de la importancia de la palabra del Señor acerca de ser puros de corazón mencionada en Mateo 5:8 La condición de nuestro corazón determina si vemos o no a Dios en nuestra comunión con Él.

¿Que significa ser de corazón puro?

Vayamos al Diccionario de la RAE para la definición de puro:

“Libre y exento de toda mezcla de otra cosa”

Cuando algo es puro está libre de toda mezcla. Por ejemplo, cuando se describe algo como oro puro, significa que no es nada más que oro; solamente es un solo ingrediente y nada añadido. De modo que, ¿qué significa ser puros de corazón? Las siguientes dos notas de pie de página de la Versión Recobro nos ayudan a entenderlo:

“Un corazón puro es un corazón sencillo sin mezcla, un corazón que sólo busca al Señor y toma al Señor como la única meta”. (Nota 3 de 1 Timoteo 1:5)

“Tener un corazón puro es tener un solo propósito, tener la meta singular de llevar a cabo la voluntad de Dios para Su gloria (1 Co. 10:31)”. (Nota 1 de Mateo 5:8)

Cuando tenemos un corazón puro sólo buscamos al Señor, lo tomamos como nuestra única meta y tenemos la meta singular de llevar a cabo la voluntad de Dios para Su gloria como nuestro único propósito.

¿Qué es lo que causa que nuestro corazón esté mezclado?

La Palabra del Señor para nosotros no es “bienaventurado los de corazón limpio” sino “bienaventurado los de corazón puro”. Nuestro corazón puede estar limpio y no ensuciarse por el pecado, sin embargo, pueda que no sea puro, es decir, libre de mezcla hacia el Señor. Cualquier cosa, no solamente lo que es pecaminoso, puede causar que nuestros corazones sean impuros o mezclados hacia al Señor.

Si somos sinceros con nosotros mismos, debemos admitir que buscamos muchas otras cosas aparte del Señor mismo, tenemos otras metas aparte del Señor y no somos únicos o absolutos cuando se trata de cumplir la voluntad de Dios.

Es probable que aún tengamos como objetivo al Señor, sin embargo, al mismo tiempo tenemos como objetivo otras cosas. Incluso físicamente, es difícil que nuestros ojos se enfoquen en dos objetos al mismo tiempo. De modo que acabamos por no ver claramente ninguno de los objetos. De la misma manera, cuando nos enfocamos en cosas que estamos buscando o deseamos alcanzar, sin tener como objetivo solamente a Cristo, es difícil que veamos a Dios en nuestra comunión con el Señor.

Por ejemplo, las cosas del mundo tales como la riqueza, el éxito, los objetos materiales y el entretenimiento pueden atraer nuestros corazones. De tal modo que cuando buscamos estas cosas, nuestro corazón es impuro hacia el Señor. A menudo, ni siquiera nos damos cuenta que nuestro corazón está dividido hasta que comenzamos a notar cuán secos e infelices estamos y cuán lejano parece estar el Señor de nosotros.

Quizás la meta de obtener cierto tipo de licenciatura o título demanda más de nuestro corazón, de tal forma que estamos divididos en nuestro amor y búsqueda del Señor Jesús. Es probable que hasta le pidamos al Señor que nos ayude a obtener nuestra meta sin darnos cuenta que al hacer esto, nos olvidamos de cumplir Su voluntad. Y aunque tener tal meta pueda que no sea pecaminosa, no obstante, cuando esta se convierte en nuestra meta principal en la vida, nos distrae de buscar al Señor mismo como nuestra meta.

Aún las cosas que aparentemente son espirituales pueden causar que nuestro corazón sea impuro. Por ejemplo, estudiar la Palabra para conocer muchas cosas en la Biblia puede llegar a ser la meta de nuestro corazón, en lugar de conocer al Señor mismo. O quizás vayamos en pos de una buena conducta, tomemos como nuestra meta las buenas obras (incluso en nuestro servicio a Dios) en lugar de tomar al Señor solamente.

Cómo ser aquellos de corazón puro

Debido a que somos caídos, todos estamos susceptibles a tener un corazón mezclado. Es por eso que es bien importante que pasemos tiempo con el Señor diariamente. Mientras pasamos tiempo en la presencia del Señor, Él es fiel para alumbrarnos respecto a cualquier pecado que necesitemos confesarle. No obstante, además de confesar al Señor nuestros pecados y experimentar Su perdón y lavar, podemos orar para que nuestros corazones no solamente sean limpios sino puros a fin de que lo busquemos solamente a Él. Podemos darle permiso al Señor de mostrarnos cualquier cosa que nos distraiga de Él al orar de la siguiente manera:

“Señor guárdame de tener un corazón mezclado. Purifica mi corazón. Muéstrame cualquier cosa en mi corazón, buena o mala, que ha llegado a ser mi meta u objetivo a parte de Tu querida Persona. Muéstrame cualquier cosa que compite contigo por obtener el enfoque de mi corazón. Señor, haz que mi corazón sea puro hacia Ti y Tu voluntad. Señor, te amo”.

A medida que el Señor purifica nuestros corazones, experimentaremos una de las bendiciones más grandes: sabremos más acerca de quién es Él y lo conoceremos de una manera más profunda. ¡Que gozo tan grande es ver a Dios!


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