¿Qué es el corazón según la Biblia?

Es obvio, que como seres humanos tengamos un corazón físico, pero, también todos estamos conscientes que tenemos algo en lo profundo de nuestro ser al cual reconocemos como un corazón intangible.

Pero ¿qué exactamente significa este corazón intangible? Desde que éramos pequeños, hemos escuchado la palabra corazón en el lenguaje cotidiano, la literatura, la música y en otros contextos. Y la mayoría de nosotros probablemente tengamos una definición general del corazón pensando que el corazón es algo que está dentro de nosotros, que siente distintas emociones como el amor, afecto, compasión o dolor.

En la Biblia, el corazón no se define por un sólo versículo; se transmite a través de muchos versículos y fácilmente pasa desapercibido. Para Dios y para nosotros el corazón es muy importante, pues la Biblia lo menciona, cientos de veces. De modo que, ¿qué es lo que la Palabra de Dios dice acerca de nuestro corazón? y ¿por qué es importante para Dios y para nosotros?

La importancia de conocer acerca de nuestro corazón

Si hace una búsqueda en línea con la palabra corazón encontrará detalles sobre el corazón físico que a su vez incluirá fotos y diagramas explicando la manera en que funciona. También encontrará un buen número de información que le dice cómo cuidar de él para tener una expectativa de vida más prolongada. Llevar una mala dieta, no hacer ejercicio entre otros factores, puede ocasionar graves consecuencias.

No obstante, ¿que sucede con la condición de nuestro corazón intangible? si descuidar nuestro corazón físico puede afectar nuestra vida de forma negativa, cuanto más descuidar nuestro corazón no físico puede también perjudicarnos. Pero, ¿cómo podemos cuidar de nuestro corazón si no lo conocemos?

De modo que hagamos un análisis para conocer nuestro corazón, pero no conforme a nuestro entendimiento común, sino conforme a la Biblia. Esto nos ayudará a tomar el cuidado adecuado de nuestro corazón en nuestra vida con el Señor.

¿Qué dice la Biblia sobre dónde está nuestro corazón?

En entradas anteriores hemos explicado cómo Dios creó a los seres humanos con tres partes: con un espíritu, un alma y un cuerpo. Nuestro corazón no forma una cuarta parte separada de nuestros ser. En vez de eso, como nos daremos cuenta en los versículos siguientes, nuestro “corazón” en la Biblia es una composición de todas las partes de nuestra alma: nuestra mente, emoción y voluntad y la parte más importante de nuestro espíritu: nuestra conciencia.

  1. Mateo 9:4

    “Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?”

Pensar es parte de la mente, pero el Señor Jesús les dijo a los escribas porque pensaban mal en sus corazones. Esto nos muestra que nuestra mente es parte de nuestro corazón.

  1. Hechos 11:23

    “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen unidos al Señor”.

Con propósito significa tomar una decisión firme de hacer algo, significa usar la voluntad. De modo que este versículo nos muestra que la voluntad es parte del corazón.

  1. Juan 16:22

    “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”.

Nos regocijamos con nuestras emociones, así que, aquí vemos que nuestro corazón se goza. Como es de esperarse, esto nos muestra que nuestras emoción es parte de nuestro corazón.

  1. Hebreos 10:22

    “Acerquémonos al Lugar Santísimo con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia con la aspersión de la sangre, y lavados los cuerpos con agua pura”.

Tal y como este versículo lo muestra, nuestra conciencia es parte de nuestro corazón. Esto se ve confirmado además por la frase “pues si nuestro corazón nos reprende” mencionado en 1 Juan 3:20. Debido a que nuestra conciencia es la que nos reprende o condena cuando estamos mal, este versículo deja sumamente claro que la conciencia es parte del corazón.

De modo que conforme a la Biblia, el corazón no solamente es algo con lo que debamos sentir emoción. Ya que está compuesto de nuestra mente, voluntad y emoción y nuestra conciencia, el corazón hace mucho más que eso; el corazón piensa, decide y discierne el bien del mal.

Las funciones del corazón

Para entender cuál es la función del corazón, primero es necesario que nos demos cuenta que el deseo de Dios es tener una relación afectuosa y amorosa con nosotros en la cual ambos compartamos la misma vida: Su vida divina. Para esto, Dios nos creó con un corazón.

El Señor nos dice en Marcos 12:30: Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón”. Así que, como es de esperar, nuestro corazón intangible es el órgano con el que amamos. Si no tuviéramos nuestro corazón, no podríamos sentir el amor, conocer el amor o dar amor a cambio.

Si bien, aparte de esto, nuestro corazón tiene otro papel importante. Los siguientes pasajes del libro La economía de Dios por Witness Lee, nos ayudan a explicarlo:

“Nuestra relación con el Señor siempre es iniciada y mantenida por medio del corazón. Por supuesto, tener contacto con el Señor es un asunto del espíritu, sin embargo esto debe ser iniciado y mantenido por el corazón, pues nuestro corazón es la puerta de todo nuestro ser”. (pág. 79)

Nuestro corazón es la puerta, la entrada de todo nuestro ser. De modo que ya sea que abramos o cerremos la puerta de nuestro corazón determinara lo que dejemos entrar en nuestro ser interior:

“En otras palabras, el corazón llega a ser tanto la entrada como la salida de nuestro ser. Todo lo que entre en nosotros debe entrar por nuestro corazón. Todo lo que salga de nosotros debe salir por el corazón”. (pág. 79)

Si recordamos nuestra experiencia al ser salvos, nos daremos cuenta que nuestro corazón funciona tanto como un órgano que ama al igual que como uno que es la puerta de nuestro ser. Cuando escuchamos el evangelio sobre cómo nuestro Señor Jesús murió en la cruz por nuestros pecados, nuestro corazón fue tocado. Sentimos la profundidad y dulzura de Su amor para con nosotros al cual respondimos. No podíamos evitar sino amarlo a cambio por todo lo que Él hizo por nosotros. Así que, abrimos la puerta de nuestro corazón para creer en Él y recibirle. Lo recibimos en nuestro espíritu y nacimos de nuevo del Espíritu en nuestro espíritu, sin embargo, nuestro corazón fue el que se abrió primero para dejarlo entrar.

Nuestro corazón y relación con el Señor

Fuimos creados por Dios de una manera maravillosa con un espíritu para contactarlo, recibirlo y contenerlo como vida, y ¡con un corazón para amarlo! Él quiere ser nuestra vida y quiere que lo amemos, incluso con todo nuestro corazón. Esta es la relación que el Señor quiere tener con nosotros: en vida y en amor.

MIentras leemos el primer pasaje, nuestra relación con el Señor comienza con nuestro corazón y es mantenida por nuestro corazón. Es por esta razón que la condición de nuestro corazón es muy importante. De hecho, muchos problemas en nuestra vida cristiana son en realidad “problemas del corazón”.

En las próximas entradas, nos enfocaremos en asuntos relacionados a cómo cuidar apropiadamente el corazón a fin de mantener nuestra relación con el Señor de la mejor manera.


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