¿Qué significa amar a Jesús con nuestro primer y mejor amor?
¿Necesita ayuda para entender la Biblia?
Pida una Biblia de estudio gratuita que le ayudará a entender la Palabra de Dios.
Pídala ahora
Como cristianos, podemos decir sinceramente que amamos a nuestro Salvador Jesucristo, Aquel que dio Su vida por nosotros. Sin lugar a dudas, reconocemos que Él es digno de nuestro amor.
Pero ¿alguna vez nos hemos preguntado si lo amamos como Él desea ser amado? Hoy leeremos versículos de Apocalipsis 2 y las notas acompañantes en el Nuevo Testamento Versión Recobro para ver cómo el Señor Jesús desea que lo amemos.
Lo que el Señor habla a la iglesia en Éfeso
En Apocalipsis 2 y 3, lo que el Señor habla a las siete iglesias de Asia nos muestra lo que le agrada y lo que le preocupa en relación con Su pueblo. La primera iglesia a la que se dirigió en esta sección fue la iglesia en Éfeso.
Apocalipsis 2:1–3 dice:
“Escribe al mensajero de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en Su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tus trabajos y tu perseverancia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has perseverado, y has sufrido por amor de Mi nombre, y no has desmayado”.
El Señor comenzó reconociendo los varios aspectos positivos de la iglesia en Éfeso, tales como sus obras, su perseverancia y mucho más. Pareciera que su condición ante el Señor era bastante positiva. Pero luego en los versículos 4 y 5, Él dice:
“Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete”.
Sus obras y su fidelidad no podían compensar lo único que el Señor tenía contra ellos: habían dejado su primer amor.
¿Qué es nuestro “primer amor”?
El Señor dijo específicamente que la iglesia en Éfeso había dejado su primer amor. ¿Qué significa la expresión primer amor?
Leamos la nota 1 sobre primer en el Nuevo Testamento Versión Recobro para averiguarlo:
“La palabra griega traducida primer es la misma que se traduce mejor en Lucas 15:22. Nuestro primer amor hacia el Señor debe ser el mejor amor por Él”.
Lucas 15:22 dice:
“Pero el padre dijo a sus esclavos: Sacad pronto el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y sandalias en sus pies”.
En este caso, el padre no pidió cualquier vestido, sino el mejor vestido que tenía, el vestido más fino.
En griego, el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra que se utiliza para mejor en Lucas 15:22 es la misma que se utiliza para primer en Apocalipsis 2:4. Esto nos muestra que el primer amor que el Señor deseaba de la iglesia en Éfeso era su mejor amor.
Pero lo que el Señor habló, ¿le aplicaba sólo a los creyentes en Éfeso de aquella época? ¡No! Dado que forma parte de la Palabra de Dios, se aplica a todos los creyentes y constituye una advertencia para nosotros hoy en día. El Señor anhela que lo amemos con nuestro primer y mejor amor. Esto significa que le damos el primer lugar en nuestro corazón y en nuestra vida, amándolo sobre todo lo demás.
La importancia de mantener nuestro primer amor por el Señor
La característica que define nuestra relación con el Señor Jesús es amor. Y este amor es como el amor nupcial que existe entre un novio y su amada novia. De hecho, el libro de Apocalipsis revela que el Señor Jesús es nuestro Novio quien un día se unirá en matrimonio con Su novia, la cual se compone de Sus creyentes. Asimismo, el final de Apocalipsis nos muestra que por toda la eternidad, Cristo será el Esposo de Su pueblo. Juntos serán una pareja amorosa viviendo en completa unidad el uno con el otro.
Dado que ésta es la conclusión máxima de toda la Biblia, no es de extrañar que el Señor Jesús desea que lo amemos con nuestro primer amor hoy. Él nos ama de manera pura, con un amor profundo e inmutable. Pero ¿qué de nosotros? ¿Ha disminuido nuestro amor por Él? ¿Es nuestro amor por Él lo que sobra después de amar al mundo, a nuestra carrera o a otras cosas?
Leamos nuevamente Apocalipsis 2:4–5:
“Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete”.
En un tiempo, la iglesia en Éfeso había amado al Señor como su primer amor, pero dejaron ese amor. Esto es lo único que el Señor Jesús tenía contra ellos, y aquello de lo que necesitaban arrepentirse.
Ahora leamos la segunda parte de la nota 2 de Apocalipsis 2:4 en el Nuevo Testamento Versión Recobro:
“Ahora, esta segunda epístola a los efesios revela que la decadencia de la iglesia comienza cuando dejamos nuestro primer amor hacia el Señor. Únicamente el amor puede mantenernos en una relación apropiada con el Señor. La iglesia en Éfeso tenía buenas obras, trabajaba para el Señor, había sufrido y perseverado, y había probado a los falsos apóstoles (vs. 2-3), pero dejó su primer amor hacia el Señor. Dejar el primer amor es la raíz de toda la degradación en las siguientes etapas de la iglesia”.
Esta nota señala con firmeza que “únicamente el amor puede mantenernos en una relación apropiada con el Señor”.
Aunque la iglesia en Éfeso tenía buenas obras, trabajaba para el Señor, mantenía perseverancia ante el sufrimiento y ponía a prueba a los falsos apóstoles, el Señor no estaba satisfecho con estas cosas porque ella había dejado su primer amor.
Por mucho conocimiento de las Escrituras que adquiramos o por muchas buenas obras y actividades que llevemos a cabo, sólo amar a Cristo con nuestro primer amor puede mantenernos en una relación apropiada con Él. Amar al Señor con nuestro primer y mejor amor debería ser la máxima prioridad de nuestra vida cristiana. Sólo este amor puede mantenernos en una relación apropiada con el Señor.
Hoy en día, es posible que los creyentes pensemos que servir al Señor es lo más importante que Él desea de nosotros. Podemos estar ocupados en servirle pero descuidamos nuestra comunión personal con Él. Esto no es lo que Él desea. Él desea que lo amemos con todo nuestro corazón, más que a cualquier otra cosa. Aunque el Señor ciertamente desea que le sirvamos, todo lo que hagamos por Él debería ser el resultado de nuestro amor por Él.
Y no son sólo las buenas obras que hacemos para el Señor las que pueden ocupar Su lugar en nuestro corazón. Cualquier cosa puede distraernos y disminuir nuestro amor por el Señor, incluyendo nuestro trabajo, nuestra educación o nuestras amistades. Estas cosas pueden llegar a ser más importantes para nosotros que el Señor y hacer que dejemos al Señor como nuestro primer y mejor amor. El Señor quiere ocupar el primer lugar en cada aspecto de nuestras vidas.
Arrepentirnos por haber dejado nuestro primer amor
Todos tenemos que preguntarnos cuál es nuestra relación con el Señor. ¿Lo amamos con nuestro mejor amor? ¿Ocupa Él el primer lugar en nuestros corazones?
El Señor le dijo a la iglesia en Éfeso que se arrepintiera por haber dejado su primer amor. Todos deberíamos dedicar tiempo en oración para abrir nuestros corazones al Señor. Podemos orar algo así:
“Señor Jesús, yo te amo. Pero muéstrame cualquier cosa que ame más que a Ti. Quiero amarte con mi primer y mejor amor. Me arrepiento de las cosas que han ocupado Tu lugar en mi corazón. Señor Jesús, quiero amarte por encima de todo”.
Al orar de esta manera, Él nos mostrará las cosas que amamos más que a Él. Bajo Su luz, podemos arrepentirnos. Nuestros corazones se liberarán y podremos comenzar a amarlo nuevamente con nuestro primer amor.
Pasar tiempo con Aquel a quien amamos
Así que, ¿cómo podemos mantener nuestro primer amor por el Señor?
Pasar tiempo con las personas que amamos es indispensable. Dos personas pueden decir que se aman, pero si rara vez hablan o pasan tiempo juntas, su amor no es muy real. Cuando se trata de amor, pasar tiempo juntos lo es todo.
Lo mismo sucede con nuestra relación con el Señor. Cuanto más tiempo pasamos en comunión con Él, más crece nuestro aprecio y amor por Él.
Cómo pasamos nuestro tiempo todos los días revela qué nos ocupa, cuáles son nuestras prioridades y qué es lo que amamos. A lo largo del día, nos enfrentamos a decisiones relacionadas con nuestro tiempo. Por ejemplo, ¿cómo comenzamos nuestro día? ¿Nos dirigimos inmediatamente a nuestro dispositivo o leemos nuestros correos electrónicos? ¿O dejamos todo a un lado para pasar tiempo en comunión con el Señor y contemplarlo a Él primero? Ésta es una decisión muy práctica.
Hay algo especial acerca de estar con el Señor a primera hora de la mañana, antes de que nos sintamos abrumados o llenos de otras cosas. En la frescura intacta de un nuevo día, podemos pasar tiempo con Él en comunión, oración y en la Palabra. Al abrirle nuestros corazones, podemos disfrutar de Su presencia y permitir que Él nos atraiga más hacia Sí mismo. Al pasar tiempo con el Señor de esta manera, alimentamos nuestro amor por Él.
Entonces, a lo largo del día, podemos mantener vivo nuestro amor por el Señor diciéndole que lo amamos. Él se deleita al oírnos declarar nuestro amor por Él. Sin importar dónde estemos o qué estemos haciendo, podemos decir en voz baja: “Señor Jesús, te amo. Te amo con todo mi corazón”. Decirle al Señor una y otra vez que lo amamos mantiene fresco nuestro amor por Él y llena nuestros corazones de aprecio por Él.
También podemos expresar nuestro amor al Señor Jesús cantándole. Por ejemplo, podemos cantar una canción como esta, que nos anima a amar al Señor con nuestro mejor amor:
Tú‿eres el primer amor
De todos es el mejor,
Y así el corazón,
Descansa sólo‿en Tu‿amor.
Te amamos por ser Tú,
No por lo que Tú nos das,
No se puede comparar,
El gozo de‿amarte‿a Ti.
Cuántas cosas se‿han dejado ya.
Nuestro corazón se vuelve‿a Ti,
No amamos nada más
Tú‿eres el mejor amor.
Nada deseamos ya,
Nada que no seas Tú,
Nada aspiramos ya,
Sólo ser llenos de Ti.
Tú‿eres el primer amor
De todos es el mejor,
Y así el corazón,
Descansa sólo‿en Tu‿amor.
Puede escuchar la melodía de esta canción aquí.
Esperamos que esta entrada le haya ayudado a ver que el Señor desea que lo amemos con nuestro primer y mejor amor, y que esto es lo que nos mantiene en una relación adecuada con Él.
Si vive en los Estados Unidos, lo animamos a pedir una copia gratis del Nuevo Testamento Versión Recobro aquí.