¿Qué es la vida cristiana según la Biblia?

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hombre leyendo la Biblia

Probablemente todos tengamos algunas ideas sobre lo que se supone que sea la vida cristiana. Por ejemplo, podríamos pensar que consiste en imitar a Jesús, comportarse éticamente, realizar obras de caridad para la gloria de Dios o ser una buena persona.

Indudablemente, Dios no quiere que vivamos de una manera inmoral o deshonesta. Pero aun si somos personas íntegras que viven según excelentes principios morales, ¿acaso eso hace feliz a Dios? ¿Qué tipo de vida agrada verdaderamente a Dios?

Para responder a estas preguntas, necesitamos ver qué es la vida cristiana según la Biblia, y no según lo que hayamos podido aprender de las tradiciones religiosas o de nuestras propias ideas. En esta entrada, abordaremos este tema de manera breve al leer versículos y notas del Nuevo Testamento Versión Recobro.

Lo que sucedió cuando fuimos salvos 

Cuando nos arrepentimos y creímos en Jesús, recibimos el perdón de Dios. Pero eso no es todo. También nacimos de nuevo con la vida divina de Dios. Por eso Juan 3:6 dice:

“Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. 

Y 1 Corintios 15:45 nos dice que, cuando Jesús resucitó de entre los muertos, “Fue hecho […] el postrer Adán [Cristo], Espíritu vivificante”.

Como Espíritu vivificante, Cristo entra en todos aquellos que creen en Él para vivir en ellos, es decir, en su espíritu humano. Éste es el significado de la regeneración: nuestro espíritu nació del Espíritu, y ahora Cristo como Espíritu está con nosotros todo el tiempo. En 2 Timoteo 4:22 se nos dice claramente: 

El Señor esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros”. 

¡Es un hecho asombroso que Cristo como Espíritu vivificante esté ahora en nuestro espíritu!

Pero ¿qué tienen que ver estos versículos sobre nacer del Espíritu y que Cristo sea el Espíritu vivificante con nuestra vida cristiana? ¡Todo!

En pocas palabras, Cristo entró en nosotros para ser nuestra vida y para que pudiéramos vivir por Él. Esto es lo que nos revela el Nuevo Testamento, especialmente en las epístolas de Pablo.

El vivir es Cristo 

Antes de que el apóstol Pablo fuera salvo, era un ferviente defensor de la ley de Dios dada por medio de Moisés. Como fariseo, pertenecía a la secta más estricta de la religión judía. Los cuatro Evangelios relatan la hostilidad de los fariseos hacia Jesús a lo largo de Su ministerio. Incluso después de que Jesús fuera crucificado y resucitara, los fariseos, incluyendo a Pablo, continuaron persiguiendo a Sus creyentes. Pero un día, el Jesús resucitado se le apareció a Pablo, y éste fue salvo. Desde ese día en adelante, Cristo vivió en Pablo.

En Filipenses 1:21, Pablo dijo algo sorprendente:

“Para mí el vivir es Cristo”. 

Pablo no dijo que vivía según la ley de Dios, ni siquiera según una nueva religión. Dijo que, para él, el vivir es Cristo. Pero ¿qué significa esto?

La primera parte de la nota 1 sobre este versículo en el Nuevo Testamento Versión Recobro explica: 

La vida de Pablo consistía en vivir a Cristo. Para él, el vivir era Cristo, no la ley ni la circuncisión. No deseaba vivir la ley sino a Cristo, ni deseaba ser hallado en la ley, sino en Cristo (3:9). Cristo no era sólo su vida, sino también su vivir. Él vivía a Cristo porque Cristo vivía en él (Gá. 2:20). Él era uno con Cristo tanto en vida como en el vivir que llevaba. Él y Cristo tenían una misma vida y un mismo vivir. Vivían juntos como una sola persona”. 

Después que Pablo nació de nuevo, su vida cambió radicalmente. Ya no le interesaba esforzarse por vivir según la ley ni llevar una vida buena y recta. Comprendió que Cristo estaba en él como su vida, lo cual significaba que Él podía ser su vivir. De hecho, tal como indica la nota, Cristo y Pablo vivían juntos como una sola persona.

Vivir a Cristo es magnificarlo 

La última parte de esta nota dice:

“Cristo vivía dentro de Pablo como la vida de Pablo, y Pablo manifestaba a Cristo como el vivir de Cristo. La experiencia normal que tenemos de Cristo es vivirlo a Él, y vivirlo es magnificarlo siempre, sin importar cuáles sean las circunstancias en que nos encontremos”. 

Así que, la experiencia normal de Cristo no consiste en esforzarse por ser como Él. Tampoco consiste en tratar de recordar todo lo que Jesús dijo e hizo, ni en preguntarnos qué haría Jesús en cualquier situación.

Más bien, nuestra experiencia normal de Cristo es vivirlo, que significa magnificarlo, independientemente de nuestras circunstancias.

El concepto de magnificar a Cristo aparece en los propios escritos de Pablo en Filipenses 1:20, donde él dice: “Será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte”. 

Magnificar algo es hacer que parezca más grande y más visible. A medida que Pablo vivía a Cristo, Cristo era expresado e incluso magnificado a través de él; Él fue hecho visible para que todos lo vieran.

Cuando Pablo escribió a los creyentes filipenses acerca de magnificar a Cristo, no se encontraba en las circunstancias más sencillas. De hecho, era prisionero en Roma. Pero, independientemente de su situación externa, Pablo aspiraba a vivir a Cristo y a magnificarlo, ya fuera por vida o incluso por muerte, para que otros pudieran ver a Cristo.

El efecto de que Pablo viviera y magnificara a Cristo

Al final de la epístola de Pablo, podemos ver el efecto que su vivir tuvo en quienes lo rodeaban. En Filipenses 4:22, escribió:

“Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César”. 

Aquí, Pablo envió saludos a los creyentes filipenses de parte de los santos —es decir, los creyentes— en Roma, y ​​especialmente de parte de los de la casa de César.

Nerón era el emperador romano en la época en que Pablo escribía, y la historia nos dice que era sumamente inmoral, cruel y malvado. Sin embargo, ¡algunos de su propia casa creyeron en Cristo! ¿Cómo pudo haber sucedido tal cosa?

La nota 1 sobre los de la casa de César en este versículo explica:

“La casa de César incluía a todos los que tenían algo que ver con el palacio de Nerón. Algunos de ellos se habían convertido al tener contacto con Pablo y vinieron a ser creyentes de Cristo en Roma”. 

Aparentemente, Pablo era sólo un humilde prisionero que padecía una situación aterradora. Sin embargo, incluso en esas circunstancias, vivió y magnificó a Cristo, Aquel quien era su vida y que podía soportar cualquier tipo de sufrimiento. Lo que la gente veía no era a Pablo comportándose como un hombre bueno o admirable, sino al Jesús inigualable viviendo y siendo expresado a través de él. Debido a que Pablo magnificó a Cristo, incluso algunos miembros de la casa de César llegaron a ser creyentes.

Nuestro vivir hoy 

Pablo es verdaderamente un modelo para todos los creyentes de hoy día. Él comprendió que, dado que Cristo como Espíritu vivificante estaba dentro de él, él y Cristo tenían una misma vida y un mismo vivir, incluso viviendo juntos como una sola persona. Ésta es la manera en que Dios desea que todos nosotros vivamos. Sólo este tipo de vivir tiene como resultado que expresemos a Cristo y lo magnifiquemos.

Por lo tanto, todos los días debemos volvernos a Cristo en nuestro espíritu, una y otra vez. Necesitamos contactarlo al invocar Su nombre y hacer oraciones breves a lo largo del día. Podemos hablar con Él acerca de cualquier cosa y de todo.

Por ejemplo, sin importar dónde estemos, podemos orar algo así:

“Oh, Señor Jesús. No sé cómo responder a esta persona. Gracias, porque estás conmigo ahora mismo. No quiero expresarme a mí mismo. Señor, quiero vivirte y magnificarte en esta situación”. 

Al contactar al Señor en nuestro espíritu, le permitimos ser nuestra vida. Entonces, de una manera práctica, podemos ser uno con Él y vivirlo. Espontáneamente, expresaremos Sus sentimientos, palabras y acciones, y no los nuestros. Al igual que los de la casa de César vieron en Pablo, otros verán en nosotros algo más excelente que el vivir de una buena persona que lleva una vida recta. Verán la belleza de Jesucristo en Sus virtudes —tales como paciencia, amor, perseverancia y bondad— expresándose a través de nosotros. Éste es el vivir que agrada a Dios y cumple Su propósito eterno.

En esta entrada sólo hemos podido ofrecer una introducción básica al tema de vivir a Cristo. Si usted vive en los Estados Unidos, le animamos a que pida una copia gratis del Nuevo Testamento Versión Recobro aquí para que pueda leer todos los versículos citados, junto con sus notas acompañantes y referencias.