Apreciar y experimentar la misericordia de Dios
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¿Qué es la misericordia? El diccionario Oxford la define como “clemencia y compasión mostradas a una persona que se encuentra en una situación de impotencia o sujeción, o a una persona que no tiene ningún derecho ni motivo para recibir bondad; trato amable y compasivo en un caso en el que la severidad es merecida o esperada”.
Esta definición describe a todo ser humano caído ante Dios. La Biblia nos dice en Romanos 3:23 que “todos han pecado, y carecen de la gloria de Dios”. Impotentes y bajo un juicio justo, no teníamos derecho a recibir bondad alguna ni trato compasivo de parte de Dios.
Pero Dios mostró inmensa misericordia hacia nosotros en nuestra condición caída y pecadora y nos abrió un camino para ser salvos por medio de creer en Jesucristo.
Hoy leeremos algunos versículos y notas en el Nuevo Testamento Versión Recobro para obtener un nuevo aprecio por la misericordia de Dios. También veremos cómo podemos seguir experimentando la misericordia de Dios a lo largo de nuestra vida cristiana.
La fuente de la misericordia de Dios
Dado que los seres humanos caídos son absolutamente inmerecedores e impotentes para reclamar algo de Dios, ¿por qué nos extiende Él Su misericordia?
Primero, para ver cuánto necesitábamos la misericordia de Dios, leamos Efesios 2:1-3:
“Y vosotros estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la autoridad del aire, del espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros nos conducíamos en otro tiempo en las concupiscencias de nuestra carne, haciendo los deseos de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.
Ésta era nuestra situación antes de ser salvos. Nuestra condición era verdaderamente miserable ante Dios. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, andábamos conforme a la corriente malvada de este mundo y conforme al malvado príncipe del aire (Satanás), nos conducíamos en las concupiscencias de nuestra carne, haciendo los deseos de nuestra carne, y éramos por naturaleza hijos de ira.
El versículo siguiente comienza con “Pero Dios”. Efesios 2:4-5 dice:
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvos)”.
Este pasaje nos muestra que es debido al gran amor de Dios para con nosotros que Él es rico en misericordia hacia nosotros. A pesar de nuestra terrible condición, Dios nos amó grandemente y, en Su misericordia, hizo que fuéramos salvos por gracia.
La experiencia que Pablo tuvo de la misericordia de Dios
Pablo, antes conocido como Saulo, pudo escribir estas palabras en Efesios 2 porque él mismo había experimentado la rica misericordia de Dios.
En 1 Timoteo 1:12-13, Pablo declaró:
“Doy gracias al que me fortalece con poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas me fue concedida misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad”.
Éste era el testimonio de Pablo: “Me fue concedida misericordia”.
En el Nuevo Testamento Versión Recobro, la nota 3 sobre misericordia en el versículo 13 dice:
“A Saulo, un blasfemo y perseguidor, primero se le concedió misericordia, y después recibió gracia (v. 14). La misericordia va más lejos que la gracia para alcanzar al indigno. Puesto que Saulo era uno que blasfemaba contra Dios y perseguía al hombre, la misericordia de Dios llegó hasta él antes que lo hiciera la gracia del Señor”.
¡La misericordia de Dios pudo llegar incluso a una persona como Saulo, alguien que blasfemaba contra Dios y perseguía a los creyentes de Jesús! Esto muestra cuán rica es la misericordia de Dios. Se extiende incluso a los más indignos, los que parecieran inalcanzables.
Dios tuvo misericordia de Saulo, no sólo para convertirlo de ser un blasfemo y una persona ofensiva, sino también para llevarlo a una posición en la que pudiera recibir y disfrutar de la maravillosa gracia de Dios.
Podemos seguir experimentando la misericordia y la gracia de Dios
Todos experimentamos la misericordia de Dios cuando fuimos salvos, y podemos continuar disfrutando de Su misericordia a lo largo de nuestra vida.
A medida que avanzamos en nuestra vida cristiana, quizás hagamos todo lo posible por no cometer errores. Pero, aunque hemos nacido de nuevo y somos eternamente salvos, todavía tenemos nuestra naturaleza pecaminosa. Esto nos lleva a fallar y a cometer pecados, aunque no querramos. Cuando esto sucede, debemos arrepentirnos y confesar ese pecado al Señor. Esto es esencial. La confesión es el medio por el cual somos perdonados y limpiados.
Pero después de haber confesado nuestros pecados, a veces seguimos sintiéndonos muy desanimados a causa de nuestros fracasos, disgustados con nosotros mismos e incluso derrotados. Pero no tenemos que permanecer en un estado tan desalentador. Necesitamos recordar que Dios siempre es rico en misericordia.
En momentos así, podemos ser alentados por Hebreos 4:15-16:
“Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.
Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, se compadece de nuestras debilidades. Así que, aún cuando nos sentimos débiles y desanimados, podemos acercarnos al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar gracia.
La primera parte de la nota 2 sobre misericordia explica:
“La misericordia y la gracia de Dios son la expresión de Su amor. Cuando estamos en una condición miserable, primero la misericordia de Dios llega hasta nosotros y nos lleva a una situación en la cual Él puede favorecernos con Su gracia. Lucas 15:20-24 nos dice que cuando el padre vio regresar al hijo pródigo, tuvo compasión de él. Eso fue la misericordia, la cual expresó el amor del padre. Luego el padre lo vistió con la mejor túnica y lo alimentó con el becerro engordado. Eso fue la gracia, la cual también manifestó el amor del padre. La misericordia de Dios va más allá y llena el espacio que existe entre nosotros y la gracia de Dios”.
En Lucas 15, el hijo pródigo le había fallado profundamente a su padre tras haber despilfarrado toda su herencia, y se había visto reducido a una condición lamentable. No estaba en posición alguna de recibir algo de su padre. Pero cuando regresó a casa, la compasión de su padre llenó el espacio que existía entre ellos y lo alcanzó. Recibiendo afectuosamente a su hijo, el padre entonces lo vistió y lo alimentó con el becerro gordo.
A veces, también podemos encontrarnos en una situación lamentable, y el espacio que existe entre nosotros y la gracia de Dios nos parece insuperable. Pero la misericordia de Dios puede llenar ese espacio y llevarnos a una situación en la que podamos disfrutar de Su gracia nuevamente.
Cómo podemos disfrutar de la misericordia de Dios
La segunda parte de la nota 2 sobre misericordia nos ofrece una manera de experimentar la misericordia y la gracia de Dios una y otra vez:
“La misericordia y la gracia de Dios siempre están disponibles para nosotros. Sin embargo, necesitamos recibirlas y hallarlas ejercitando nuestro espíritu para acercarnos al trono de la gracia y tener contacto con nuestro Sumo Sacerdote, quien es conmovido por el sentir de nuestra debilidad. Con esto el escritor de este libro animó a los agotados creyentes hebreos a recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro, a fin de que pudieran ser levantados (12:12)”.
Por parte de Dios, Su misericordia y gracia están disponibles para nosotros en todo momento; pero por nuestra parte, debemos acercarnos al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar gracia nuevamente. Hacemos esto al ejercitar nuestro espíritu.
Una forma sencilla de ejercitar nuestro espíritu es invocar el nombre de Jesús. Romanos 10:12 nos dice que el Señor es “rico para con todos los que le invocan”, y Salmos 86:5 dice: “Tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, y abundante en benevolencia amorosa para todos los que te invocan”. Podemos invocar en silencio o en voz alta; a veces, cuando estamos desesperados, incluso podemos clamar al Señor.
Cuando ejercitamos nuestro espíritu invocando Su nombre, nos acercamos al trono de la gracia y podemos recibir la rica misericordia de Dios y disfrutar de Su gracia nuevamente. Esto es algo que podemos practicar todos los días.
Además de invocar al Señor, también podemos ejercitar nuestro espíritu orando y cantándole a Él. Por ejemplo, podemos cantar un himno como el que aparece a continuación, el cual fue escrito por Witness Lee, el autor de las notas y los bosquejos de la Versión Recobro. Este himno alaba a Dios por Su rica misericordia. Al cantar himnos como este, disfrutamos de nuevo de Su misericordia y somos llevados a dar gracias y alabanzas al Señor por ello. Puede escuchar la melodía aquí:
Dios, por Tu misericordia
Te͜ alabamos sin cesar.
En flaquezas y fracasos
Su grandeza͜ haces notar.
¡Te͜ adoramos! ¡Te͜ adoramos!
¡Qué misericordia das!
¡Qué misericordia das!
¡Oh, qué gran misericordia!
¡Tan extenso͜ y tan capaz!
Aunque somos pecadores,
Nos alcanza͜ y guardará.
De͜ esta gran misericordia
//¿Separarnos quién podrá?//
Por Tu fiel misericordia—
¡Admirable͜ y rico don!
Ya Tu redención nos trajo
La merced de Tu perdón.
Sin su͜ apoyo, sin su͜ apoyo,
//¿Cómo ganar Tu favor?//
¡Tan inspiradora͜ y dulce
Tu misericordia es!
Con paciencia y ternura
Nos provee͜ en escasez.
¡La͜ apreciamos! ¡La͜ apreciamos!
//¡Cuán incomparable es!//
Padre, Tu misericordia
Nueva͜ y fresca siempre es.
Nos rocía cada día
Refrescando a la vez.
¡La probamos! ¡La probamos!
//¡Tan lozana͜ a nuestro ser!//
¡No cesamos de͜ alabarte
Por Tu gracia͜ y Tu favor!
Pues por Tu misericordia
Nos preservas en Tu͜ amor.
¡Qué confianza! ¡Qué confianza!
//Tu misericordia da.//
(Himnos, número 22, publicado por Living Stream Ministry)
La Biblia revela mucho acerca de la misericordia de Dios. Sólo pudimos abordar este tema brevemente en esta entrada. Pero esperamos que haya podido ver algo de cuán rica es la misericordia de Dios para nosotros y que se sienta animado a seguir experimentándola a diario.
Si vive en los Estados Unidos, puede pedir una copia gratuita del Nuevo Testamento Versión Recobro aquí. En ella encontrará numerosas referencias paralelas sobre misericordia, así como notas sobre tales versículos que enriquecerán su apreciación de la rica misericordia de Dios.