Cómo vivir la vida cristiana según el sentir de vida

¿Alguna vez ha intentado vivir la vida cristiana tal y como un “buen cristiano” debe vivirla pero termina confundido, ansioso o decepcionado? Se ha preguntado alguna vez, “¿cómo puedo saber si lo que hago le agrada a Dios? Ahora que soy cristiano, ¿cómo debo vivir?”.

¿Cómo desea Dios que vivamos?

Desde las primeras páginas de la Biblia, podemos ver que Dios desea que vivamos por Su vida y no por un código moral, un estándar ético o nuestra propia idea de cómo un cristiano debe vivir. En Génesis Dios no puso al hombre que Él creó en una escuela o en un seminario para que aprendiera cómo agradar a Dios, sino que lo puso en un huerto con el árbol de la vida.

“E hizo Jehová Dios brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer, y también el árbol de la vida en medio del huerto”.—Génesis 2:9

El árbol de la vida representa la vida de Dios eterna y divina. Dios deseaba que el hombre comiera de este árbol, recibiera Su vida y viviera por esta vida.

Recibimos la vida eterna en el momento en que creímos en Jesucristo.

Cristo realizó la redención por nosotros de tal manera que cuando creímos en Dios, fuimos salvos del juicio de Dios. Sin embargo, eso no fue lo único que sucedió cuando creímos, sino que también fuimos devueltos a Dios a fin de nacer de nuevo con Su vida eterna.

Ahora como creyentes, aparte de nuestra vida humana, tenemos la vida divina de Cristo. Esta vida eterna es para que la disfrutemos no solamente en el futuro sino en la actualidad. Es de esta manera que Dios desea que vivamos nuestras vidas. Él desea que vivamos cada día por esta nueva vida, y no vivir por un código moral o por nuestras propias ideas de cómo debemos vivir como cristianos. Entonces, cuando vivamos por esta nueva vida, la vida divina de Dios en nosotros, espontáneamente viviremos la vida moral más elevada.

Sin embargo, ¿cómo hacemos esto? ¿Cómo sabemos si estamos o no viviendo por la vida de Dios?

Una Persona vive en nosotros.

Cristo, por medio de Su muerte y resurrección ahora vive en nuestro espíritu como el Espíritu vivificante. Esta Persona maravillosa quien vive en nosotros tiene Sus propios gustos, deseos, intenciones y pensamientos. Debido a esto, a Él le importa mucho todo lo que tiene que ver con nuestras vidas: cómo aprovechamos nuestro tiempo, qué vestimos, cómo gastamos nuestro dinero, a dónde vamos, qué decimos, pensamos y sentimos.

La mayoría del tiempo y en muchos asuntos no concordamos con Dios. Sin embargo, ¿cómo podemos saber esto? ¿Cómo podemos saber lo que el Señor Jesús aprueba o desaprueba?¿Cómo podemos saber si lo que hacemos le agrada?

El sentir de vida o muerte

Antes de ser salvos, estábamos apartados de la vida de Dios y muertos en nuestros pecados. De igual manera que un cuerpo sin vida no siente porque esta muerto, también nosotros no teníamos un sentir espiritual. No obstante, al haber nacido de nuevo, fuimos avivados en Cristo. La vida en nuestro ser nos transmite esa sensación, ese sentimiento. Ahora sabemos si vivimos o no según la vida de Cristo en nuestro ser por medio del sentir o sentimiento que Su presencia en nuestro espíritu nos da.

¿Cuál es este sentir? En cuanto a nuestro vivir, nuestro andar diario, el apóstol Pablo dijo en Romanos 8:6:

“Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el espíritu es vida y paz”.

“Muerte” y “vida y paz” en este versículo son sentimientos que están presentes, pues los podemos sentir dentro de nosotros. Y estos dos son distintos el uno del otro. Podemos sentir vida o muerte. Si lo que hacemos es según el Espíritu que vive en nuestro espíritu, tenemos el sentir de vida y paz. Si lo que hacemos no complace al Señor, tenemos el sentir de muerte.

Los síntomas de la muerte y las señales de vida

¿Cómo podemos distinguirlos? Cada uno tiene señales que revelan y síntomas que indican dónde estamos. El sentir de muerte nos dice que lo que estamos haciendo, diciendo o pensando no es según el Espíritu que vive en nosotros. Estos son los síntomas que experimentaremos:

  • vaciedad
  • oscuridad
  • sequedad
  • inquietud
  • debilidad
  • depresión, opresión, supresión

Aunque éstos son todos negativos, tienen como propósito positivo hacernos saber que no estamos viviendo según la vida de Cristo en nosotros. Se puede decir que son como una gran señal de ALTO para nosotros.

Por el contrario, el sentir de vida nos dice cuándo vivimos según el Señor en nuestro espíritu. Experimentaremos estas señales:

  • satisfacción
  • luz
  • paz
  • fortaleza
  • estabilidad

Un ejemplo

Mostremos un ejemplo de una experiencia común de nuestra vida diaria. La mayoría de nosotros usamos computadoras u otros aparatos digitales. Al tener que leer correos electrónicos, contestar textos, visitar sitios web y mantener contacto con las personas en nuestras redes sociales, fácilmente podemos permanecer en nuestros aparatos por largos periodos de tiempo. Y ningún versículo en la Biblia nos enseña cuánto tiempo debemos permanecer en la computadora. Pero digamos que después de pasar cierta cantidad de tiempo en la computadora, nos damos cuenta que el Señor quiere que la apaguemos y tengamos comunión con Él o leamos Su Palabra.

Ahora digamos que persistimos en usar nuestro aparato y entre más continuamos usándolo, más muertos nos sentimos. Nos sentimos secos, inquietos y débiles espiritualmente. Este es el sentir de muerte obrando, diciéndonos dónde estamos: apartados del Señor, y que tenemos que volvernos a Él. Si prestamos atención a este sentir, paramos y nos volvemos al Señor, notaremos un cambio. Tendremos el sentir de vida y nos sentiremos alegres en lo profundo de nuestro ser.

La práctica de seguir el sentir de vida en nuestro espíritu

Podemos aplicar seguir el sentir de vida en cada acción o decisión que tomemos en nuestras vidas. En asuntos grandes o pequeños, podemos preguntarle al Señor: “Señor, ¿eres Tú el que está diciendo esto ahora? ¿Eres Tú el que lleva puesto esta ropa? Señor, ¿estás alegre de que yo vaya a este lugar?”. Ciertamente, Él nos dará el sentir ya sea de vida o muerte respecto a ese asunto.

Por supuesto, entre más tengamos comunión con el Señor, leamos Su Palabra, y seamos nutridos con Su Palabra, más fuerte y fino será nuestro sentir interior de la vida de Dios. Al seguir el sentir de vida, Cristo tendrá la manera de crecer en nosotros, y viviremos una vida que será mucho más elevada que una vida meramente moral o ética. Viviremos la vida divina en nosotros y expresaremos a Dios.


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