Andar por fe: lo que podemos aprender de Mateo 14

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hombre leyendo la Biblia

La fe es esencial para nuestra vida cristiana. Después de todo, 2 Corintios 5:7 afirma que los creyentes “por fe andamos, no por vista”, es decir, no por lo que vemos en nuestro entorno o circunstancias. 

Pero cuando nos enfrentamos a dificultades, puede que nos cueste confiar en Dios y sintamos que no tenemos suficiente fe para sostenernos. Cuando nos encontramos en esta situación, ¿qué hacemos? ¿Cómo podemos andar por fe en la práctica?

Hoy nos centraremos en Mateo 14 con algunas notas acompañantes en el Nuevo Testamento Versión Recobro para ver qué significa andar por fe.

La experiencia de Pedro

La Biblia no sólo habla de la fe en términos generales. Nos muestra cómo se manifiesta la fe en la vida real. Por ejemplo, uno de los relatos más claros se encuentra en la experiencia de Pedro andando sobre las aguas en Mateo 14:22-33.

Después del milagro de alimentar a los cinco mil, Jesús hizo a Sus discípulos entrar a una barca e ir delante de Él al otro lado del mar. Luego Él subió al monte a solas para orar al Padre. Durante la noche, soplaron fuertes vientos y las olas azotaban la barca en la que se encontraban los discípulos. Fue entonces cuando Jesús vino a ellos, andando sobre el mar.

Los discípulos pensaron que estaban viendo un fantasma y se llenaron de miedo. Pero en el versículo 27, Jesús dijo:

“¡Tened ánimo, soy Yo, no temáis!”.

Pedro respondió en el versículo 28:

“Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas”. 

En el versículo 29, Jesús simplemente le dijo a Pedro:

“Ven”.

Por orden del Señor, Pedro bajó de la barca e, increíblemente, también comenzó a andar sobre las aguas hacia Jesús.

Esto muestra un principio importante: la fe proviene del hablar del Señor. Pedro no andó sobre las aguas por algún don o poder especial que tuviera; simplemente respondió al mandato del Señor.

Luego el versículo 30 dice:

“Pero al ver el fuerte viento, [Pedro] tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame!”. 

La nota 1 sobre ver el fuerte viento en la Versión Recobro explica:

“Pedro descendió de la barca y anduvo sobre el mar por fe en la palabra del Señor (v. 29); sin embargo, cuando vio el fuerte viento, su fe se esfumó. Debía haber andado por fe en la palabra del Señor, sin mirar las circunstancias (es decir, sin andar por vista). Mientras seguimos al Señor debemos andar por fe, y no por vista (2 Co. 5:7)”. 

El viento y las olas que azotaban habían estado allí todo el tiempo mientras Pedro andaba sobre las aguas. Pero el problema fue que su atención se desvió repentinamente del Señor y Su palabra al entorno tormentoso que lo rodeaba. Como resultado, su fe desapareció, se asustó y comenzó a hundirse. 

Por supuesto, Jesús no dejó que Pedro se hundiera en el mar. El versículo 31 dice:

 “Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. 

En la Versión Recobro, la nota 1 sobre dudaste en el versículo 31 explica:         

“Puesto que el Señor dijo a Pedro: ‘Ven’ (v. 29), Pedro debió haberse apoyado en esa palabra y no debió haber dudado. Así que, el Señor le reprendió. La fe viene de la palabra del Señor y se apoya en ella. Mientras tengamos la palabra del Señor, sencillamente debemos creer en ella y no dudar”. 

La fe viene de la palabra del Señor

Pedro comenzó a andar sobre las aguas por fe en la palabra del Señor. Pero en el momento en que miró el fuerte viento, su fe se desvaneció. Ya no se apoyaba en la palabra del Señor. Esto nos muestra que centrarnos en nuestro entorno en lugar de mirar al Señor y Su palabra causa que nuestra fe desaparezca.

La historia de Pedro corresponde con nuestra experiencia. Al igual que Pedro, podemos comenzar nuestro día con el Señor, disfrutando de Su Palabra y apoyándonos en ella. Pero a medida que el día avanza, nos ocupamos con mirar y considerar “las olas y los vientos” de nuestras circunstancias problemáticas. Es entonces cuando nuestra fe parece desaparecer y comenzamos a hundirnos en la duda. 

En tales momentos, no deberíamos desanimarnos acerca de nuestra aparente falta de fe. En cambio, debemos recordar que la fe proviene de la palabra del Señor. Debemos ejercitarnos para volver nuestra mirada de nuestro entorno, mirar al Señor Jesús y apoyarnos en Su palabra. Podemos hacer esto al invocar el nombre del Señor, pedirle que nos hable o abriendo nuestra Biblia para leer uno o dos versículos. La Biblia está llena del hablar de Dios para nosotros y somos salvos de la duda simplemente al creer Su palabra. Entonces podemos andar por fe, no por vista, incluso en medio de nuestra situación tormentosa. 

Si vive en los Estados Unidos, lo animamos a que pida una copia gratuita del Nuevo Testamento Versión Recobro aquí para que pueda leer todas las notas sobre los versículos mencionados en esta entrada.